Nuestros seres queridos nos visitan o son
solamente los deseos en sueños de volverlos a ver.
¿Aquellas
personas que murieron y han sido muy amados por sus seres queridos nos visitan
después de morir? Seguro que una gran parte de las personas que están leyendo
este artículo han tenido esa palpitación de que están siendo visitadas por
aquella persona que significó tanto para uno.
¿Hay
iodo hablar de un fenómeno llamado “Sueño de Visitas”? Muchas veces mucho
más de lo que pensáis, pero no le ponéis atención porque no os involucra a
vosotros directamente. Sucede que cuando una persona está durmiendo siente una
visita, eso significa que un ser querido que ya está muerto te está visitando.
A mí me ha pasado una vez con un alumno, no tenía un gran apego con él, pero el
día que murió vino a despedirse en sueños. El hecho de su muerte no lo supe
hasta después del sueño con lo cual, ¡El sueño de su muerte! me dejo
petrificado cuando me enteré que todo había sido cierto.
No hay
que sentir miedo, ya que no nos harán daño, de hecho, las personas que lo han
experimentado confirman que es una bendición sentir esa visita.
Una de
las experiencias más dolorosas y deprimentes es perder a un ser querido. Se
siente un dolor enorme y el vacío que deja, no puede regenerarse y lo extrañas
de manera que quieres volverle a tener cerca. Los sueños son considerados
reflejos del estado mental en que te encuentras, tanto emocional como físico,
pero además en esa situación encierra algo más. Para algunos estudiosos es
una conexión con el Más Allá, Antiguamente se creía que los
sueños en los que aparecían personas fallecidas era un hecho que no debía ser
ignorado, ya que a veces los espíritus de las personas queridas fallecidas nos
visitan en nuestras imaginaciones cuando estamos dormidas profundamente para
darnos un mensaje, un consejo o una advertencia.
¿Cuáles son los motivos por los que un ser querido
fallecido puede visitarnos?
· Buscar el perdón, Muchas
veces y de alguna manera muchos lo hemos sentido, el espíritu del que nos
agravió nos solicita que lo perdonemos por algo que hizo o que le pidamos
perdón por algo que le hicimos. La cuestión es terminar con el rencor estúpido
que no nos sirve para nada y los complejos de culpabilidad.
· Advertencias de un peligro inminente o
de salud, muchos piensan bajo sus creencias que nuestros seres
queridos fallecidos pueden llegar a ser consejeros psíquicos ya que son muy
sensibles a los peligros que nos acechan como problemas de salud o advertirnos.
· Prepararnos para nuestra
muerte, pueden visitarnos para avisarnos que pronto vamos a
morir y que no debemos tener miedo.
· Buscar ayuda, ya que pueden estar
perdidos o atascados en su viaje al Más Allá. Los especialistas
aseguran que se debe escuchar el mensaje de nuestro ser querido y atender la
solicitud, para que así nuestro ser querido pase tranquilamente al otro lado.
Las
personas que hemos perdido nos acompañan de muchas maneras.
Las
personas que se han ido no lo han hecho del todo, nos acompañan de muchas
maneras mientras están nuestro corazón. Afrontar la muerte de un ser querido
es como navegar durante un tiempo en un océano de enormes glaciares solitarios.
Poco a poco vamos despertándonos, amaneciendo de nuevo a la vida y a la tibieza
de su rumor para percibir que ellos están ahí, que nos acompañan de infinitas
maneras mientras duermen en mitad de nuestro corazón.
Daphne
Du Maurier dijo una vez en uno de sus cuentos que la muerte debería ser
como la despedida en una estación de tren. Debía permitirnos disponer de un
intervalo de tiempo para decir adiós, para fundirnos en un largo abrazo donde
no dejar nada pendiente y desear así a la persona querida un buen viaje.
"Toda la vida es un acto de dejar marchar y dejarse llevar, pero lo que cuenta, lo que más duele es no poder disponer un instante para decir adiós a toda persona que has querido y quieres.
Sin embargo, todo sabemos que en la vida real no siempre disponemos de ese orden ni de ese tiempo de las despedidas idílicas. Pirque es destino es cruel y afilado en muchas ocasiones, y gusta de arrancar de nuestro lado a los tesoros más preciados que son nuestros seres queridos. De ahí que afrontemos la mayoría de las pérdidas de nuestros seres amados, con una mezcla de ira, desconsuelo y una indefinible incredulidad.
Por el Profesor Laurentino Martín Villa.